Erase una vez
Érase una vez una chica que llegó nueva a un instituto. Era una chica normal, algo extrovertida, no demasiado estudiosa, ni guapa ni fea ... en fín, que pasaba desapercibida.
Como no conocía a nadie en aquel instituto al principio se juntó más con la chica que se sentó a su lado el primer día. Casualmente esa chica repetía curso, así que las dos se encontraban en una situación algo parecida. Poco a poco, la chica nueva comenzó a hacer otras amistades dentro de la clase, y formó un grupo de amigas entre las q se encontraba Tina.
Un día, volviendo a casa alguien chistó a esta chica en el pasillo del metro. Cuando se giró a mirar reconoció la cara de un chico de su clase con el que nunca había hablado. Resulta que aquel chico vivía cerca de ella y desde entonces comenzaron a volver juntos a casa. Cada día tardaban más en llegar a casa, porque cada vez pasaban más tiempo en el andén de metro hablando antes de ir cada uno a su casa. Empezaron incluso a escribirse notitas en clase que luego se daban en el pasillo o antes de despedirse.
Un día, en una de esas notas, él le confesó que le gustaba su amiga Tina. Ella se quedó un poco chafada, bastante diría yo, porque para entonces a ella ya le gustaba aquel chico divertido y genial que siempre le hacia reir. Pero como se consideraba su amiga por encima de todo, decidió ayudarle y hacer de Celestina con su amiga.
Después de varios meses de escucharle hablar de ella continuamente Tina y él quedaron. Él se declaró y Tina le dijo que ella no sentía lo mismo por él.
La amistad entre la chica nueva y aquel chico continuó, y unos meses después, cuando la nueva estaba ya por tirar la toalla, él pareció darse cuenta de que lo que sentía era algo más que amistad, y empezaron a salir juntos.
Era un amor muy infantil, muy fantasioso, que duró unos ocho meses y en el que nunca hubo sexo, pero nunca faltaron los mimos, las caricias y los abrazos. En uno de esos meses la pareja se prometió que en el caso de que por lo que fuese se dejasen de ver volverían a quedar el 12 de Mayo (fecha en la que comenzó su historia) de 2005.
La pareja se rompió, pero la amistad entre ambos continuó unos años más, hasta que el desgaste por parte de uno y otro hizo que se terminasen por cansar y que se dejasen de hablar. Sería el año 2000 o 2001.
Y llegó el año 2005.
Y en la mente de la chica apareció el recuerdo de una fecha. Pero el destino quiso que en aquel mes de Mayo, por cuestión de trabajo la chica no pudiese acudir a su cita, ni siquiera estaba en España.
Unos meses después ella fue a hacer unas fotocopias y de detrás del mostrador salió de repente una cara conocida. Caras de sorpresa. Nervios. Risas.
De nuevo en el metro, aquella noche parecía que no habían pasado los años. Y una frase del chico que a ella le dejó sin respiración: "Rompiste tu promesa". Momento de dar explicaciones, de tratar de demostrar que no fue porque era imposible, pero que si hubiese podido habría ido porque se acordó. Sorpresa. Tras muchos años sin hablar mantenían un recuerdo, y una promesa.
Después de eso empezaron a notarse los cambios. Habían crecido.
Pero eso no impidió que retomasen su amistad. Una amistad que por muchos años que pasen ya siempre existirá. Una amistad que les devuelve al recuerdo de tiempos muy lindos donde creían en promesas románticas típicas de película y que se han demostrado que ellos son capaces de cumplir.
Como no conocía a nadie en aquel instituto al principio se juntó más con la chica que se sentó a su lado el primer día. Casualmente esa chica repetía curso, así que las dos se encontraban en una situación algo parecida. Poco a poco, la chica nueva comenzó a hacer otras amistades dentro de la clase, y formó un grupo de amigas entre las q se encontraba Tina.
Un día, volviendo a casa alguien chistó a esta chica en el pasillo del metro. Cuando se giró a mirar reconoció la cara de un chico de su clase con el que nunca había hablado. Resulta que aquel chico vivía cerca de ella y desde entonces comenzaron a volver juntos a casa. Cada día tardaban más en llegar a casa, porque cada vez pasaban más tiempo en el andén de metro hablando antes de ir cada uno a su casa. Empezaron incluso a escribirse notitas en clase que luego se daban en el pasillo o antes de despedirse.
Un día, en una de esas notas, él le confesó que le gustaba su amiga Tina. Ella se quedó un poco chafada, bastante diría yo, porque para entonces a ella ya le gustaba aquel chico divertido y genial que siempre le hacia reir. Pero como se consideraba su amiga por encima de todo, decidió ayudarle y hacer de Celestina con su amiga.
Después de varios meses de escucharle hablar de ella continuamente Tina y él quedaron. Él se declaró y Tina le dijo que ella no sentía lo mismo por él.
La amistad entre la chica nueva y aquel chico continuó, y unos meses después, cuando la nueva estaba ya por tirar la toalla, él pareció darse cuenta de que lo que sentía era algo más que amistad, y empezaron a salir juntos.
Era un amor muy infantil, muy fantasioso, que duró unos ocho meses y en el que nunca hubo sexo, pero nunca faltaron los mimos, las caricias y los abrazos. En uno de esos meses la pareja se prometió que en el caso de que por lo que fuese se dejasen de ver volverían a quedar el 12 de Mayo (fecha en la que comenzó su historia) de 2005.
La pareja se rompió, pero la amistad entre ambos continuó unos años más, hasta que el desgaste por parte de uno y otro hizo que se terminasen por cansar y que se dejasen de hablar. Sería el año 2000 o 2001.
Y llegó el año 2005.
Y en la mente de la chica apareció el recuerdo de una fecha. Pero el destino quiso que en aquel mes de Mayo, por cuestión de trabajo la chica no pudiese acudir a su cita, ni siquiera estaba en España.
Unos meses después ella fue a hacer unas fotocopias y de detrás del mostrador salió de repente una cara conocida. Caras de sorpresa. Nervios. Risas.
De nuevo en el metro, aquella noche parecía que no habían pasado los años. Y una frase del chico que a ella le dejó sin respiración: "Rompiste tu promesa". Momento de dar explicaciones, de tratar de demostrar que no fue porque era imposible, pero que si hubiese podido habría ido porque se acordó. Sorpresa. Tras muchos años sin hablar mantenían un recuerdo, y una promesa.
Después de eso empezaron a notarse los cambios. Habían crecido.
Pero eso no impidió que retomasen su amistad. Una amistad que por muchos años que pasen ya siempre existirá. Una amistad que les devuelve al recuerdo de tiempos muy lindos donde creían en promesas románticas típicas de película y que se han demostrado que ellos son capaces de cumplir.

5 Comments:
bonita historia :-)
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Casli, at 9:32 PM
Jops, tenía q haber hecho q viera q no incumpliste la promesa!!!!! Yo me sé el final de la historia... te lo he contado alguna vez?? seguiré rezando pa q sea así, ya lo sabes...
bsillos darling!
(se te olvidó decir que yo estoy enamorada de esa historia... jeje)
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Sita, at 11:11 PM
joer, leida asi parece una historia de un cuento de hadas, donde la princesa despiera y el sapo se vuelve principe, pero no, fue una historia real, doy fe, como los notarios.
jaja
me ha gustado, te veo inspirada
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maya, at 11:43 PM
ya era hora de q actualizaras....se te echaba de menos...
kss
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sinfonia agridulce, at 7:46 AM
Cai de rebote..pero la piel de gallina...
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El Ogro, at 3:39 PM
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